27 de mayo de 2017

Fragmento de Carta, de Rosario Ferré

Fragmento de Carta, de Rosario Ferré.

Prosas de mareo. Antología del Cuento Experimental Hispanoamérico, Selección de László Scholz (Budapest: Eötvös József Könyvkiadó, 2000).
me detengo en la esquina de la avenida a leer tu carta que se me desintegra entre los dedos hace tanto calor regresar allá es imposible dices somos una isla poblada de muñecos vaporizada por el vaho de los carburadores me detengo en la esquina de la avenida volcando mi dolor como un pote de violeta de genciana manchándolo todo la boca morada de genciana tiene olor a caimito podrido cuando ya la cabeza se pudre en el tronco se nos pega la lengua al paladar imposible regresar dices somos un país de muñecos ¿quienes son nuestros héroes? pasan popr la avenida clamorosa el prisionero liberado de vietnam del norte muñeco de trapo el cardenal rolipoli tentenpié de goma rodando undosundos de norte a sur muñeco de viento la barbie-mary-sol casada con el butch-big-jim muñecos de plástico no voy a regresar jamás me dijo me dices pinocho al país de los muñecos fabricados por la fisher price inc.

13 de mayo de 2017

Carta de Nietzsche a Lou Salomé



Lou:

Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma.
Nunca he conocido a una persona más pobre que tú.
Ignorante, pero con mucho ingenio.
Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce.
Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia.

Sincera y justa en minucias, por tozuda en general, en una escala mayor, en la actitud total hacia la vida: Insincera
Sin la menor sensibilidad para dar o recibir.
Carente de espíritu e incapaz de amar.
En afectos, siempre enferma y al borde de la locura. Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores…

En particular:
Nada fiable.
De mal comportamiento.
Grosera en cuestiones de honor…
Un cerebro con incipientes indicios de alma.

El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico.
Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles.
Fuerte voluntad pero no un gran objeto.
Sin diligencia ni pureza.

Sensualidad cruelmente desplazada.
Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual.
Sin amor por las personas pero enamorada de Dios.
Con necesidad de expansión.
Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.

Tuyo.

Friedrich Nietzsche.

Mucho se ha escrito sobre la vida sentimental y amorosa de Friedrich Nietzsche, un filósofo -huérfano de padre a los cuatro años de edad- siempre rodeado de mujeres: su abuela, su madre, su hermana, sus tías y sus numerosas amigas que, a lo largo de su vida, lo estimaron y sobreprotegieron, tal vez de manera agobiante y excesiva...

Algunos biógrafos insinúan su atracción inconfesada e inconfesable por su propia hermana, la celosísima “Lisbeth” (Elisabeth). Thomas Mann llega a afirmar que Nietzsche estuvo durante toda su vida “prisionero de un amor casi incestuoso por Elisabeth, que está presente en la mayoría de los acontecimientos de su vida”.

Sin embargo, la mayoría de sus biógrafos sostienen que, sin lugar a dudas, fue Lou von Salomé, su verdadero amor. Mujer atractiva e inteligente, que enamoró de verdad al solitario y atormentado filósofo de Röcken y que ejerció una intensa fascinación en él, atraído por su sensualidad contenida, su vigoroso intelecto y su fuerte personalidad.

Cuando apenas tenía veinte años logró conquistar el corazón de Nietzsche; sería la única mujer de la que lograría enamorarse en su vida. Pero también el filósofo Paul Ree, el poeta Rainer Maria Rilke y el fundador del psicoanálisis, Sigmund Freud, el sociólogo Ferdinand Tonnier, el psicólogo experimental Herman Ebbnghaus y otros muchos se sintieron atraidos por Lou Salomé.

Fue a través de Paul Ree que Lou Salomé conoció a Nietzsche. Lou era la eterna amiga de Ree, intelectualmente sintonizaban, pero ella sentía repugnancia física hacia él. En 1901 se suicidó justo en el lugar en donde Lou Salomé le había rechazado veinte años antes; el tiempo jamás consiguió disolver todo el amor que sintió por ella.

Otro tanto ocurrió con Nietzsche, si bien el poeta-filósofo logró sublimar la atracción que sentía en una obra singular, "Así habló Zarathustra".

Hoy, tras la publicación de la correspondencia con Paul Ree, se sabe lo que sentía Nietzsche en aquella época: "Sino encuentro la piedra filosofal para convertir esta mierda en oro, estoy perdido".

Cuando Nietzsche conoció a aquella jovencita que daba muestras de una singular madurez e inteligencia, y que, por lo demás era excepcionalmente atractiva, se sintió inmediatamente seducido por ella. Pero Lou solo amaba el pensamiento de Nietzsche, en absoluto al hombre. Lo rechazó una y otra vez. Finalmente, en 1882, el filósofo perdió toda esperanza. Unas semanas después se encerró en su pequeña habitaciíon; era el mes de febrero de 1883. En pocos días, Nietzsche compuso su gran poema filosófico que nació como fruto del desengaño y la frustración por un amor imposible.

"Zarathustra" salvó de la locura a Nietzsche durante unos años. Tras la ruptura con Lou, habló de suicidarse; sacó fuerzas de flaqueza, rechazó la posibilidad de cualquier otro amor e intentó transmutar en fuerza interior su soledad. Seis años después se derrumbaría. A partir de 1889 su locura sería irreversible. Moriría dos años después.

Fuente: El club de los libros perdidos, Nov., 2016

7 de mayo de 2017

Lecturas críticas sobre la obra de Enrique Serna

Este libro tiene, como casi todos los libros, una historia. En 2011, siendo en esos momentos directora del IIL-L Norma Angélica Cuevas Velasco, le comenté mi deseo de invitar a Enrique Serna a impartir un curso, idea que apoyó completamente, así como el proceso. Tuvimos, pues, la primera visita del escritor y ofreció el curso la "Evolución del realismo objetivo (La voz de la conciencia en la novela realista, de Flaubert a Faulkner)". Cuatro años después, en marzo de 2015, Enrique Serna regresó y tuvimos con él un excelente Seminario, “Metamorfosis de la sátira”. Al finalizar el seminario, los asistentes manifestaron su deseo de contar con los textos que escuchamos en “La obra de Enrique Serna”, una mesa redonda en la que participaron colegas del Instituto y estudiantes egresados del posgrado. Este libro lo conforma precisamente estos textos.

En la FILU 2017


Seducciones y polémicas
Lecturas críticas sobre la obra de Enrique Serna

Magda Díaz y Morales y Norma Angélica Cuevas Velasco (coordinadoras), México: Universidad Veracruzana (Col. Biblioteca), 2017.

ÍNDICE

Prólogo. Una obra sobre la decadencia de la humanidad
Elizabeth Corral

Narración y discurso en Señorita México
Magda Díaz y Morales

Desde el cristal con que se mira: la perspectiva de lo perverso en dos cuentos
Irsa Yésica Ruiz

Aires de polémica en Las caricaturas me hacen llorar
Martha Elena Munguía Zatarain

La poética de la historia en El seductor de la patria y Ángeles del abismo
Rodrigo García de la Sienra

Tres comentarios marginales sobre Ángeles del abismo
José Luis Martínez Morales

Fruta verde: con la moral patas para arriba
Alejandro Solano Villanueva

La doble vida de Jesús o la voluntad doblegada por la corrupción
Norma Angélica Cuevas Velasco

Pueden leer el libro en PDF, en el Sitio Oficial de Enrique Serna: Seducciones y polémicas.

25 de abril de 2017

Juan García Ponce

El próximo viernes 28 de abril, es la inauguración de la exposición "El placer de la mirada de Juan García Ponce", la cual recopila a través de objetos personales, fotografías, libros y material multimedia la vida del autor que tomó parte en la redefinición del arte en México durante la segunda mitad del siglo XX. Entrada libre.

¡Hay que asistir!

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22 de abril de 2017

Nabokov y su Lolita

16 de abril de 2017

El síndrome de Procusto

Los procustos en tu día a día

Para reconocer mejor la figura del Procusto a tu alrededor deberás tener en cuenta que los habrá que ejerzan su visión de forma consciente, pero también quienes ni siquiera sepan lo que están haciendo.

Inconscientes de sus actos:

Les afecta emocionalmente cuando otra persona tiene razón y ellos no. Creen que son empáticos pero, en realidad, juzgan desde su egocentrismo las reacciones de otros. Suelen hablar de trabajo en equipo, escucha, tolerancia, intercambio de idea… pero siempre como argumentos para ser escuchados, no para escuchar.

Conscientes de sus actos:

Tienen miedo de conocer a personas a las que les va bien, son proactivas, tienes más conocimientos, capacidades o iniciativas que ellos. Si lo encuentran, les invade una sensación de desconfianza y malestar. Enfocan sus energías en limitar las capacidades, creatividad e iniciativa de otros para que no queden en evidencia sus propias carencias. Son capaces de modificar su posicionamiento inicial si, con ello, deslegitiman al otro. Suelen buscar la complicidad de otros para, entre todos, acabar con aquel que destaque más que ellos.

La incapacidad para reconocer como válidas ideas de otros, el miedo a ser superado profesional o personalmente por otros, la envidia… todo ello nos puede llevar a eludir responsabilidades, tomar malas decisiones y frenar las iniciativas, aportaciones e ideas de aquellos que pueden dejarnos en evidencia.

Hablamos del síndrome de Procusto, un nombre de origen mitológico que retrata una figura que suele observarse en todo tipo de contextos y resulta nefasta para cualquier organización o sociedad. La propia definición del síndrome de Procusto ya deja claras sus negativas consecuencias: “lo padecen aquellos que cortan la cabeza o los pies de quien sobresale”.

¿Dónde nace este mito?

En la mitología griega, Procusto era un posadero que tenía su negocio en las colinas de Ática. Procusto tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario. Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta y su cuerpo era más largo que la cama, procedía a serrar las partes del cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Si, por el contrario, era de menor longitud que la cama, lo descoyuntaba a martillazos hasta estirarlo. Según otras versiones, nadie coincidía jamás con el tamaño de la cama porque Procusto poseía dos, una exageradamente larga y otra exageradamente corta, o bien una de longitud ajustable.

Procusto continuó con su reinado de terror hasta que se encontró con el héroe Teseo, quien invirtió el juego y retó a Procusto a comprobar si su propio cuerpo encajaba con el tamaño de la cama. Cuando el posadero se hubo tumbado, Teseo lo amordazó y ató a la cama y, allí, lo torturó para “ajustarlo” como él hacía a los viajeros. Le cortó a hachazos los pies y, finalmente, la cabeza. Matar a Procusto fue la última aventura de Teseo en su viaje desde Trecén hasta Atenas.

El significado del lecho de Procusto

La literatura universal ha utilizado frecuentemente esta figura desde la antigua Grecia y muy pronto se aplicó a diferentes entornos como la familia, sociedad, la empresa o la política. Básicamente, Procusto se ha convertido sinónimo de uniformidad y su síndrome define la intolerancia a la diferencia. Así, cuando alguien quiere que todo se ajuste a lo que dice o piensa, lo que quiere es que todos se acuesten en el “lecho de Procusto”. También aquellos que cogen tus sueños y los adaptan a sus limitaciones mentales para decirte que no se puede, que eres un iluso y que nunca alcanzarás lo que te propones.

Aquí la fuente y un video (a la mitad de la página): Síndrome de Procusto.